El invierno del mundo./ libro

SINOPSIS
Llega el esperado segundo libro de la triglogía The century. Viaja al apasionante siglo XX. Vive el momento que lo cambió todo.

Ken Follett continúa la apasionante historia de las cinco familias europeas que nos cautivaron con La caída de los gigantes. En esta ocasión, son los hijos de los protagonistas de la entrega anterior los que, a través de sus luchas personales, políticas y militares, nos muestran la historia de unos años que cambiaron el mundo para siempre. De la mano de los Williams, los Fitzherbert, los Kostin, los Ulrich y los Dewar, emprendemos un apasionante viaje a través de los acontecimientos que marcaron sus vidas y las de un mundo que se desmorona, desde el ascenso del Partido Nazi al poder en 1933, auténtico preludio de la Segunda Guerra Mundial, hasta el inicio de la Guerra Fría en 1949.

Ken Follett es el gran maestro de la novela contemporánea. Su estilo ágil, sencillo y de ritmo vibrante, combinado con su capacidad para conmover a los lectores, garantiza una lectura para no parar hasta la última página.

Ramón Villeró. “La sonrisa de la tierra”

Abdel Mansur vive su infancia en Tombuctú y conoce los secretos del desierto. Durante un periodo de sequía traba amistad con un medico francés que le permitirá acabar sus estudios en Europa.
El contraste de ambos mundos, la visión de dos culturas distintas y la necesidad de buscar un lugar de entendimiento es la base argumental de una novela que huye de la confrontación y busca alternativas en una sociedad abierta y sin prejuicios.
AUTOR.
Abogado, escritor y fotógrafo, Ramón Villeró ha escrito tanto narrativa como ensayos de viajes y guías sobre algunas ciudades europeas, tanto en libros dedicados como en revistas especializadas.

Ha ganado varios premios, entre los que habría que destacar galardones como el Tristana de periodismo, el Pluma de Plata o el Destinos lejanos. Ha colaborado en medios como Onda Cero y en periódicos como el Diari d’Andorra.
Ramon Villeró
Libros

Un buen Anuncio

sueños y cuentos

El soñar y la esperanza son los dos calmantes que concede la naturaleza al hombre.

Eso pensaba la hormiga que se enamoro del elefante, Soñaba con mirarle a los ojos y decirle algo bonito, pero el tamaño era un gran impedimento. La hormiga SOÑABA que volaba, que se posaba en su pequeña nariz ( el amor aveces hace ver lo grande pequeño y lo pequeño grande ) y se presentaba a su amor. Pero todas las mañanas la hormiga se despertaba siendo pequeña y lenta, cada paso del elefante ella le costaba medio día de recorrido, pero ella no perdía la ESPERANZA de decirle lo mucho que sentia por el.

Un día la hormiga llego a la base de sus piesecitos y se atrevió a tocarles, y dando un brinco se alzo a sus pies, escalo por sus haciendo camino  entre los pelitos de su lomo, cuando llego a lo mas alto se sintió grande, casi podía volar, se encamino a su frente, se coloco frente a su ojo y se asomo entre dos pestañas. El elefante se asusto al verla tan grande y tan cerca de su ojo, mantuvieron una larga charla, donde el elefante quedo encantado de conocerla, la invito a dormir dentro de sus orejas y allí la hormiga siguió hablando toda la noche. Le contó las historias de ras de suelo, y el elefante a cambio le regalaba las mejores vistas desde su lomo.

La hormiga así cumplió un sueño VOLAR, ver el mundo desde las alturas . Desde ese día los dos caminan juntos por las praderas, su amor es imposible pero tienen una relación que les une y se comprenden. Cada uno da lo que puede dar,  y los dos pese a su diferencia mantienen el respeto de una buena amistad.

P.D. La esperanza es lo ultimo que se pierde y los sueños son para hacerles realidad.

La sabiduría suprema es, tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen.

Historia de una aldaba

Cada noche sobre las doce Carlos llamaba a la aldaba del palacio, golpeando tres veces las puertas se abrían con un sin fin de ruidos que indicaban las diferentes cerraduras que protegían el palacio, el como siempre esperaba pacientemente que la puerta le dejase entrar. Todos los días Carlos visitaba a Lucia, era el unico momento del día que sus ojos cambiaban y se tornaban con brillo, así fue durante diez años Carlos y Lucia vivían en la Habana hijos de azucareros ellos tenían su propio mundo cada vez que golpeaba las aldabas de la casa de Lucia su mundo se trasformaba en amor, esas pequeñas tortugas le introducían en el corazón de Lucia.

getattachmentaspxSu amor fue encendiéndose con los años, Carlos tomo el timón de la empresa de su padre y Lucia las cuentas del suyo, pero lo que no había cambiado era la visita diaria de Carlos. Todos los días a las seis llamaba a la puerta de Lucia para darla un poco de amor.

Con los años se casaron y tuvieron hijos, vendieron el palacio en la Habana y se trasladaron a Portugal, al despedirse de la casa Carlos no quiso llevarse nada como recuerdo y cuando cerro la puerta ni siquiera quiso mirar atrás, pero… un impulso final. Un aliento de añoranza le hizo dar un ultimo vistazo, este fue el definitivo y al ver la puerta que tanto amor le regalo hizo quitar las aldabas para llevarlas a Lisboa.

Lucia se  acomodo en la nueva casa, añorando el calor de Cuba pero disfrutando de su familia.

Carlos hizo colocar las aldabas en la puerta de su nueva casa y ese mismo día a las seis llamo tres veces, Lucia se asusto por un momento al oír la puerta “no puede ser”.

Se acerco a la puerta y abriéndola despacio comprobó que como toda su vida Carlos llamaba con las Aldabas de su corazón, aquellas que siempre le abrieron el mundo de los sueños.

getattachment-1aspx Esas tortugas acompañaron a los dos en toda su vida. Hoy el que abre la puerta es su hijo, que como todas las tardes invita a café a sus amigos en su pequeño palacio de Lisboa, si las veis llamar a las seis porque estas pequeñas tortugas te regalaran la historia de amor mas bonita de esta ciudad, es el pequeño regalo que tiene esta puerta.

P.D. los pequeños detalles nos hacen grandes, cuando miramos las cosas sin prisa vemos que los mínimos detalles son pilares que forman la confianza. Una piedra un colgante, cosas diminutas que pasaran a la historia, no por su valor si no por su calidad de ser simples, pero tendrán la fuerza de ser eternas.

una canción

Por aquí sí

Lo siento, pero por aquí seguro que pasas… 🙂

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