Incendio de Santander 15/02/1941


El elemento desencadenante de la catástrofe fue el fuerte viento de dirección sureste que, desde la tarde del día 15 azotó la ciudad, alcanzando momentos de máxima velocidad los 140 kilómetros por hora, acompañado por una depresión atmosférica de gran intensidad. El incendio se inició en la calle Cádiz,1 en las proximidades de los muelles, y avivado por un fuerte viento Sur, las llamas alcanzaron pronto la Catedral que, por estar situada en la zona más alta, se convirtió en un potente foco difusor del fuego hacia las calles próximas.
Los orígenes del incendio no quedan detallados en la información de la época. Se sabe con casi total certeza que se inició en la calle Cádiz, pero el objeto desencadenante varía según la fuente. Unos aluden a una chimenea del número 20 de esa misma calle, otros un cortocircuito, y algunos textos localizan el origen del incendio en el número 5. A partir de ahí, el fuego se extendió rápidamente al número 15 de Ruamayor, avivado por el fuerte viento Sur.2
Desde el eje de la Vieja Puebla (Catedral, Rúa Mayor, Rúa Menor…), el incendio se fue extendiendo hacia las calles de La Ribera, San Francisco, Atarazanas, El Puente, La Blanca y la Plaza Vieja. De esta forma se situó sus límites al Norte, en la cuesta de la Atalaya, y la calle de San José, por el Oeste el fuego se cortó antes de alcanzar Isabel II y la calle del Limón, sin llegar a afectar a la sede del Ayuntamiento, por el Sur se extendió hasta la calle Calderón de la Barca, mientras que por el Este el fuego se detuvo en las primeras casas del ensanche. Los límites del fuego coinciden casi totalmente con el espacio amurallado de la villa del siglo XVI.3
Durante el día 16 prosigue el incendio, cediendo por el Este pero avanzando en otras zonas de la ciudad. Ese mismo día, y 24 horas después del comienzo del incendio, llegan bomberos de Bilbao, San Sebastián, Palencia, Burgos, Oviedo, Gijón, Avilés y Madrid. Ya en el día 17, la ausencia de viento favorece los trabajos de extinción. Empieza a desaparecer de las calles los muebles y transeúntes sin hogar. Los bomberos penetran en la zona calcinada, y se ahogan los últimos focos en busca el núcleo del incendio.
Durante el día 18 el gobernador Carlos Ruiz García difunde un Boletín Oficial de Información dando instrucciones a la población y aportando datos sobre la magnitud de lo ocurrido. Sobre todo se difundieron consignas, órdenes e instrucciones concretas sobre suministros y distribución de alimentos. Esa misma noche arribó a puerto el crucero Canarias, que aportaria suministros y comida a la población. El cambio del viento en dirección Noroeste y el comienzo de la lluvia ayudó a las labores de los bomberos. Se limpió la atmósfera de la ciudad, pero aumentó considerablemente el riesgo de derrumbamientos. El día 20 el gobernador civil dicta un decreto por el que se obliga a todos los propietarios a reparar los tejados de los edificios y las salidas de humos en un plazo de 48 horas. Se procede a la incautación de las tejeras La Covadonga, Trascueto y Agustín García. Llegan las primeras cocinas de campaña y comienza la distribución de comida caliente entre los damnificados.4
Los focos principales del incendio se consiguieron apagar en los 3 primeros días, pero gran parte de las ruinas y edificios destruidos, albergan llamas en su interior en los días posteriores. Tras 15 días desde el comienzo del incendio, se da fin a la catástrofe con el último foco extinguido del incendio, en una casa de la calle Cuesta.5

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