Chagall. la exposición.

Se llama Marc, tuvo espíritu sensible y nada de dinero, pero dijeron que tenía talento. Siempre soñó con cielos y cuerpos celestes, más allá de su calle, mientras la vaca inmóvil, taciturna, miraba al infinito sobre el tejado de su choza. Al fin, sus anhelos se hicieron realidad. Poesía de ensoñaciones, inquietud por el presente amparada en una permanente nostalgia del pasado. Violines de alegría y soles de esperanza, amor, lírica, sabiduría… Y color, una avalancha de color. Solo hay que mirar y gozar… “Cuando en alguno de mis cuadros alguien descubre un símbolo, no es porque yo así lo haya querido. Es un hecho que yo no busqué. Es algo hallado después y que cada uno puede interpretar a su gusto”.
Este texto es de mi amigo José Gabriel Carreño. Un gran periodista que pude conocer en el diario el Sol y luego mas tarde en cantidad de viajes q fue lo q nos unió. Gracias compañero.