29 de octubre de 1929 el desplome

Ahorro-59El Crack del 29, también conocido como la Crisis del 1929 o el Gran Crack, fue la más devastadora caída del mercado de valores en la historia de la Bolsa en Estados Unidos, tomando en consideración el alcance total y la larga duración de sus secuelas. Tres frases son usadas para describir este colapso de los valores de las acciones: Jueves Negro, Lunes Negro y Martes Negro. Todas ellas son apropiadas, dado que el crack no fue un asunto de un solo día. La caída inicial ocurrió el Jueves Negro (24 de octubre de 1929), pero fue el catastrófico deterioro del Lunes Negro y el Martes Negro (28 y 29 de octubre de 1929) el que precipitó la expansión del pánico y el comienzo de consecuencias sin precedentes y de largo plazo para los Estados Unidos. El colapso continuó por un mes. Los economistas e historiadores no están de acuerdo en qué rol desempeñó el crack en los eventos económicos, sociales y políticos subsecuentes. En Norteamérica, el crack coincidió con el comienzo de la Gran Depresión, un periodo de declive económico en las naciones industrializadas, y llevó al establecimiento de reformas financieras y nuevas regulaciones que se convirtieron en un punto de referencia. La crisis del 29 ha sido, probablemente, la mayor crisis económica a la que se ha enfrentado el sistema capitalista.

P.D. Que pronto olvida el hombre los errores cometidos en el pasado. que fácil es ganar dinero con un dinero que no es tuyo.

Que fácil es decir “hay que apretarse el cinturón” desde la postura de un príncipe, este nunca pasara hambre ni los bancos le apretaran para pagar, que poca vergüenza mentar la soga en casa del ahorcado, El príncipe Felipe que en sus premios nos aconseja para una pronta recuperación económica no tiene ni idea de que es vivir sin aire con la soga al cuello como casi un millar de familias que tienen todas sus personas en paro, que fácil es decir paciencia desde un palacio con la garantía de que nunca te faltara nada.

Si lo que vas a decir no es mas vello que el silencio, no lo digas “Príncipe”