Historia de una aldaba

Cada noche sobre las doce Carlos llamaba a la aldaba del palacio, golpeando tres veces las puertas se abrían con un sin fin de ruidos que indicaban las diferentes cerraduras que protegían el palacio, el como siempre esperaba pacientemente que la puerta le dejase entrar. Todos los días Carlos visitaba a Lucia, era el unico momento del día que sus ojos cambiaban y se tornaban con brillo, así fue durante diez años Carlos y Lucia vivían en la Habana hijos de azucareros ellos tenían su propio mundo cada vez que golpeaba las aldabas de la casa de Lucia su mundo se trasformaba en amor, esas pequeñas tortugas le introducían en el corazón de Lucia.

getattachmentaspxSu amor fue encendiéndose con los años, Carlos tomo el timón de la empresa de su padre y Lucia las cuentas del suyo, pero lo que no había cambiado era la visita diaria de Carlos. Todos los días a las seis llamaba a la puerta de Lucia para darla un poco de amor.

Con los años se casaron y tuvieron hijos, vendieron el palacio en la Habana y se trasladaron a Portugal, al despedirse de la casa Carlos no quiso llevarse nada como recuerdo y cuando cerro la puerta ni siquiera quiso mirar atrás, pero… un impulso final. Un aliento de añoranza le hizo dar un ultimo vistazo, este fue el definitivo y al ver la puerta que tanto amor le regalo hizo quitar las aldabas para llevarlas a Lisboa.

Lucia se  acomodo en la nueva casa, añorando el calor de Cuba pero disfrutando de su familia.

Carlos hizo colocar las aldabas en la puerta de su nueva casa y ese mismo día a las seis llamo tres veces, Lucia se asusto por un momento al oír la puerta “no puede ser”.

Se acerco a la puerta y abriéndola despacio comprobó que como toda su vida Carlos llamaba con las Aldabas de su corazón, aquellas que siempre le abrieron el mundo de los sueños.

getattachment-1aspx Esas tortugas acompañaron a los dos en toda su vida. Hoy el que abre la puerta es su hijo, que como todas las tardes invita a café a sus amigos en su pequeño palacio de Lisboa, si las veis llamar a las seis porque estas pequeñas tortugas te regalaran la historia de amor mas bonita de esta ciudad, es el pequeño regalo que tiene esta puerta.

P.D. los pequeños detalles nos hacen grandes, cuando miramos las cosas sin prisa vemos que los mínimos detalles son pilares que forman la confianza. Una piedra un colgante, cosas diminutas que pasaran a la historia, no por su valor si no por su calidad de ser simples, pero tendrán la fuerza de ser eternas.

Nacer el primer paso.

prematuro-73Es difícil entender viendo esta imagen que podamos llegar a ser lo que somos.

Como una cosa tan diminuta y sin poderse valer por si misma pueda llegar a la cima de la pirámide de este mundo. Nacemos y durante años o casi toda la vida dependemos de los padres somos inútiles desde el primer día(algunos mas que otros) aprendemos mas rápido lo malo que lo bueno somos una especie que mata solo por placer . Que mas nos falta, plagamos la tierra arrasando todo a nuestro paso, calentamos el aire devastamos los mares talamos los bosques y al nacer solo somos un muñeco pidiendo ya comer, desde luego este es el primer milagro de este mundo que lleguemos a ser el ser dominante.

bebe-93Te miran, como un blanco, te tocan la piel para comprobar la textura del color, me miran mis ojos les llaman la atención (son azules) y como todo niño quieren tocar aquello que les llama la atención, son muchas y variadas las historias que tengo en este campo. Muchos niños cuando ven un blanco corren como almas en pena, yo pregunte el porque, y fue muy simple. Corren porque ven pocos blancos y los pocos que ven son médicos que vienen a vacunar, aclarado entonces, somos diablos con agujas que hacen daño.

Es curioso ver como te miran, se acercan muy despacio y siempre con miedo pero solo buscan cariño, arrancar una sonrisa, cuesta pero si se consigue es el premio mas bonito.

Decía una poesía: nacer es un dolor que la vida recompensa.

Este año marchare de nuevo a este continente donde el nacer y la muerte comparten habitación, son viajes duros pero recompensan el alma y uno aprende que la vida es demasiado dura como para tomársela en serio. Veré nacer  llorando y morir en silencio, la diferencia será una pared.