Bodega la Mejorada.

Fundado a comienzos del siglo XV por el infante Don Fernando de Trastámara, que más tarde sería Fernando I de Aragón, el Monasterio Jerónimo de La Mejorada fue un lugar de encuentro obligado en la Castilla de los siglos XV y XVI, visitándolo con frecuencia los Reyes Católicos, Carlos V y Felipe II. El importante papel que jugó en la vida social de aquellos años, lo prueban tanto el que en el Monasterio de La Mejorada Cristóbal Colón redactase el Memorial de 1497 como el que Berruguete labrase para su iglesia el retablo, hoy en el Museo de Escultura de Valladolid.

Durante los siglos XVII y XVIII La Mejorada continuó siendo un próspero Monasterio, manteniendo los Jerónimos una activa comunidad, interesada tanto en la cultura como en las labores agrícolas. La vida del Monasterio quedó interrumpida con la Guerra de la Independencia, en la que fue completamente desmantelado. Con la Desamortización de Mendizábal desaparecieron los Jerónimos, pasando el Monasterio a manos privadas.

Unas cercas de tapial definen el recinto del Monasterio de La Mejorada, en el que se encuentran la Capilla Mudéjar –Monumento Nacional desde 1931– a la que hay adosada un arco gótico de la Capilla Fonseca, el claustro, la “casa del peregrino”, un palomar, diversos almacenes, algunas casas de labranza, una pesquera –que suministraba a los Jerónimos pescado en cuaresma– y alguna otra construcción más. Los restos del Monasterio se encontraban en situación de ruina cuando Bodegas y Viñedos de La Mejorada se hizo con la propiedad, habiéndose restaurado buena parte del mismo.

Las obras de restauración se han llevado a cabo bajo la dirección de Rafael Moneo, quedando pendiente en la actualidad la intervención en la Capilla Mudéjar, cuya planta se ha convertido en emblema de la Bodega, utilizándola como imagen de marca en todos sus productos.

La Bodega propiamente dicha ha quedado instalada en lo que fue el claustro. Describiendo brevemente el uso que se ha hecho del claustro, diremos que en el flanco sur ha quedado emplazada la recepción de la uva y que es allí donde se han instalado 10 depósitos de 12.500 litros y 2 depósitos “siempre-llenos”. En los flancos norte y poniente están las barricas y en el flanco a naciente se almacena el vino embotellado. La arquitectura del claustro permite establecer el orden lineal que el proceso de elaboración del vino requiere.

 

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